Por Pedro Canché
En Cancún, donde la vida de muchos transcurre de alquiler en alquiler como quien cambia de hamaca sin hallar reposo, la noticia cayó esta mañana como un aguacero después de la sequía: van a levantar casas. No una, ni cien, sino diecisiete mil de un solo golpe, allá por el Arco Norte, en un sitio que ya bautizaron Valle de Guadalupe.
Lo dijo Mara Lezama, la gobernadora, en su programa _La Voz del Pueblo_, con esa voz que no pide permiso para anunciar los milagros. Dijo que Quintana Roo puede llegar a noventa mil viviendas antes de que termine su mandato. Casas para los que el Infonavit de antes miraba con desprecio, para los que ganan uno o dos salarios mínimos y nunca calificaron porque la pobreza no daba puntos.
—Ahora es al revés —dijo, y la frase quedó flotando en el aire húmedo de Cancún como un gallo que canta a mediodía.
Serán casas de dos recámaras, con baño, sala y cocina. Y con una novedad que parece sacada de un sueño burocrático: de la mensualidad, que será muy baja, se tomará una parte para que los edificios y los jardines no envejezcan antes que sus dueños. Una hipoteca con jardinero, pues.
Ayer miércoles, contó, se reunió con inversionistas y con la élite del Infonavit. No para tomarse la foto, sino para poner la primera piedra de lo que ya es la obra más grande hasta hoy: Valle de Guadalupe.
—La gente que está en las invasiones no está por gusto, está por necesidad —dijo, y en eso le creyeron hasta los que viven de cobrar renta—. Cuando nos dijeron que a Quintana Roo le tocaban ocho mil casas, yo pregunté: ¿y no se puede el doble? Hoy ya gestionamos ochenta mil viviendas, desde Cancún hasta Chetumal, y esperemos llegar a noventa mil.
En Chetumal, en la colonia Centenario, viene otra etapa. Pero el anuncio grande fue para los sin casa de Cancún, para los que pagan renta con resignación y miran al casero como se mira al mal tiempo: sin poder reclamarle.
Invitó a los de uno o dos salarios a inscribirse. Y a los que deben al Infonavit o al Fovissste, los citó hoy mismo en la explanada de Cancún: Claudia Sheinbaum, dijo, está perdonando deudas atrasadas, está haciendo quitas de intereses como quien quita piedras del camino.
—Acérquense al Infonavit —pidió la gobernadora.
Y así, en una ciudad levantada sobre arenales y promesas, la posibilidad de un techo propio dejó de ser leyenda. Diecisiete mil llaves esperan ser entregadas en Valle de Guadalupe. Noventa mil, tal vez, antes de que el tiempo del mandato se acabe.
Porque en esta tierra donde todo llega tarde, hasta la justicia a veces llega con planos, cemento y dos recámaras.
