Por: Yimy Aguablanca, Líder U’wa (foto arriba: lado izquierda) | Copresidente Nacional de MAIS | Defensor de la Candidatura Presidencial de Iván Cepeda Castro (2026-2030)
Desde los territorios de Colombia y con la fuerza de nuestras bases, el movimiento MAIS se une oficialmente a la Alianza por la Vida de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Respaldamos a Iván Cepeda y Aída Quilcué con el objetivo de transformar a Colombia desde la justicia social y la paz
Este respaldo es la continuación de una trayectoria de décadas. MAIS, el Movimiento Alternativo Indígena y Social, es un partido político colombiano por el cual Aída Quilcué fue electa al Senado en 2022 mediante la circunscripción especial indígena, convirtiéndose junto con Martha Peralta en una de las primeras mujeres indígenas en llegar al Congreso colombiano. Quilcué, lideresa del pueblo Nasa del Cauca y exconsejera del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), ha encabezado históricamente las mingas indígenas en defensa del territorio y la «Madre Tierra» —la misma cosmovisión que hoy comparte con la Nación U’wa. Como defensora de derechos humanos, participó incluso en los diálogos de paz, donde impulsó la inclusión del capítulo étnico del acuerdo de paz.

La Nación Indígena U’wa de Colombia, un referente mundial en la defensa de la Madre Tierra, enfrenta un momento de quiebre histórico. Ante el escenario electoral de 2026, la posible llegada a la presidencia del candidato ultraconservador Abelardo de la Espriella representa una amenaza directa. Esta amenaza afecta tres dimensiones críticas de nuestro pueblo: la supervivencia física y cultural, la integridad de nuestro territorio ancestral, y el cumplimiento de la histórica sentencia dictada a nuestro favor por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en 2024.
Alertamos a la comunidad internacional sobre cuatro riesgos críticos que comprometen nuestro futuro:
1. Desacato Internacional y Congelamiento de Reparaciones Históricas El candidato ha manifestado públicamente su intención de retirar a Colombia de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuestionando la legitimidad del Sistema Interamericano. Esto implicaría un desacato directo a las órdenes de reparación obligatorias dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Bajo su mandato, se anticiparía el congelamiento del presupuesto para el fondo de desarrollo colectivo, la negativa a realizar los actos públicos de perdón y el estancamiento definitivo de la titulación y saneamiento de nuestras tierras.

2. Expansión de la Frontera Extractiva y el Retorno del Bloque Magallanes La plataforma económica de De la Espriella prioriza la explotación intensiva de hidrocarburos y minería. Esta visión choca frontalmente con la cosmovisión U’wa, para quienes el petróleo es Ruiria —la sangre de la Madre Tierra. Su gobierno aumentaría la presión de corporaciones multinacionales en los departamentos de Boyacá, Santander, Casanare, Arauca y Norte de Santander. Esto facilitaría el retorno de proyectos profundamente destructivos y previamente frenados por la resistencia comunitaria, como el Bloque Exploratorio Magallanes.

3. Doctrina de “Mano de Hierro” y Criminalización de la Resistencia Social Respondiendo a la legítima defensa de los territorios indígenas, el candidato ha advertido la implementación de políticas represivas de “mano de hierro”. Ha declarado explícitamente que bajo su administración las comunidades indígenas “se organizan y se vuelven ciudadanos de verdad o van a saber lo duro que muerde el tigre”. Esta retórica represiva e institucional eleva de forma alarmante el riesgo de criminalización, uso desproporcionado de la fuerza e intervención militar contra las movilizaciones y protestas pacíficas del pueblo U’wa.

4. Regresión Legal de los Derechos de Propiedad Colectiva De la Espriella promueve una narrativa estigmatizante que afirma que las comunidades indígenas “son dueñas del 33 % de la tierra en Colombia y siguen exigiendo más”. Bajo esta lógica extractivista, su administración buscaría un blindaje jurídico absoluto para los títulos minero-energéticos privados. Esto subordinaría los derechos territoriales ancestrales e inalienables a los intereses comerciales de las industrias extractivas, bloqueando cualquier pretensión legal de ampliación de los resguardos.
Nuestra Respuesta: Una Apuesta por la Vida y el Futuro Ancestral Frente a un modelo que prioriza el extractivismo y la vulneración de los derechos humanos, la Nación U’wa y los movimientos sociales de Colombia nos comprometemos con la defensa irrenunciable de la vida, la soberanía ambiental y la paz territorial. Respaldamos la propuesta alternativa que lidera Iván Cepeda Castro hacia la Presidencia de la República (2026-2030), como la única vía viable para garantizar la implementación real de los tratados internacionales de derechos humanos y la protección del equilibrio ecológico de nuestra Madre Tierra, el Planeta Azul

