Playa del Carmen.- Resulta que la Fiscalía andaba de cacería y se le atravesaron cinco ejemplares finos del narcomenudeo de banqueta. Jhonatan “N”, Jorge David “N”, María José “N”, Giessy Palestina “N” y Antonio “N” —nombres con “N” de “Ni modo, ya ni llorar es bueno”— pensaron que era buena idea pasearse con la tiendita completa a unos pasitos de donde los polis reventaban una casa.

Spoiler: no era buena idea.

La escena fue en la calle 42, entre la 20 Norte y la 15 Norte, en la colonia Zazil-Há. Ahí, mientras los Policías de Investigación cumplían una orden de cateo bien peinadita, se toparon con el quinteto fantástico. Traían su kit emprendedor: metanfetamina para los que no duermen, marihuana para los que quieren filosofar, y cocaína para los que se sienten en Miami. Todo en dosis personales, como quien lleva dulces en la bolsa, pero de los que te llevan al tambo.

La Fiscalía Especializada en Combate al Delito de Narcomenudeo —sí, ese nombrecito que no cabe en un tuit— juntó las pruebas, se las aventó al Juez, y el Juez dijo: “Órale, sí me late”. Y ¡pum! Vinculados a proceso por delitos contra la salud en su modalidad de narcomenudeo, variante posesión simple. Traducción: los cacharon con el mandado.

¿Y la medida cautelar? Prisión preventiva justificada. O sea, se van a quedar una temporada en el hotel de barrotes, con desayuno, comida y cena cortesía del Estado, en lo que se desarrolla el proceso. Sin derecho a Uber Eats.

Moraleja de la colonia Zazil-Há: si ves un cateo, no pases por ahí vendiendo. Y si ya vas a cargar, mínimo no lo hagas en la misma cuadra donde la Fiscalía anda chambeando. Porque aquí el único “delivery” que llegó fue el de la justicia.

La Fiscalía sigue en lo suyo. Y los cinco “N”, por lo pronto, ya tienen agenda llena… con el Juez.

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