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Ex servidor público desmiente el mito de que Colombia es más peligrosa con los acuerdos de Paz

Ex servidor público desmiente el mito de que Colombia es más peligrosa con los acuerdos de Paz

Foto arriba: Leonardo Usuga Alcalde de Uramita en la provincia de Antioquia. Escrito por Lenin Cardona, servidor público del gobierno nacional de Colombia por 20 años: Hace más de tres décadas, cuando aún vivía en Uramita, me tocó sufrir una de las épocas más difíciles de nuestra historia. Fueron años marcados por la presencia de las guerrillas de las FARC, el EPL y el ELN. Recuerdo cuando llegaban al pueblo, se enfrentaban con la fuerza pública, saqueaban establecimientos y secuestraban a quienes consideraban las personas más adineradas de la región.

Muchas familias de nuestro pueblo padecieron directamente esa violencia. Los Echavarría, los San Martín, los Bolívar y los Giraldo, entre otros, sufrieron las consecuencias de aquellos hechos que yo personalmente nunca estuve de acuerdo. También recuerdo con tristeza la muerte de mi amiga Leticia Cifuentes, víctima de una bala perdida en medio de ese conflicto.

Posteriormente llegó otra época de terror, con otro grupo, quizás peor y bajo la sombra del estado y fuerza publica. En aquellos años también fueron asesinados muchos uramiteños inocentes: comerciantes, el dentista, el carnicero, profesores, campesinos y jóvenes. Algunas de estas muertes fueron por señalamientos, venganzas o conflictos personales, pero el mismo pueblo hacía parecer estos crímenes como si fueran naturales, por ser ejecutados y amparados por estos grupos con el aval del estado. Entre esas pérdidas lamentables estuvieron la hija del profesor Ovidio, mi prima “La Charrra”, mi tío “Chucho” y muchos amigos y conocidos cuyos nombres aún permanecen en nuestra memoria.

Por eso, cuando escucho a algunas personas decir que hoy estamos con mucha inseguridad en nuestro pueblo, no lo puedo aceptar porque al compararlo con lo que realmente vivimos en aquellos años, es totalmente falso. Después de yo haber estado lejos de Uramita durante más de treinta años y haber regresado hace dos, lo que encuentro es un pueblo en paz, tranquilo, donde los niños juegan en las calles, donde la gente puede reunirse y donde ya no vivimos bajo el miedo permanente de incursiones armadas, secuestros o masacres.

Realmente no culpo a quienes repiten ese discurso (porque esa es la mentira que escuchan a diario). Lo que me llama la atención es que cuando les pregunto dónde está esa supuesta inseguridad que, según ellos, nos tiene rodeados en Uramita, no logran señalar hechos concretos de nuestro municipio. Entonces la conversación cambia y terminan hablando del Cauca, de Nariño o de cualquier otra región del país.

Uramita, leyenda

Los problemas de seguridad que existen en Colombia deben reconocerse y discutirse con seriedad, pero también es importante analizar cada territorio con objetividad. Yo hablo de lo que veo y vivo en Uramita: hoy percibo un municipio tranquilo, donde la gente trabaja, estudia, emprende y puede transitar con normalidad. Hay que evitar generalizaciones que no corresponden a nuestra realidad local.

El debate se enriquece con hechos, datos y experiencias reales; no con consignas repetidas por los medios. Si alguien considera que Uramita está peor, en materia de seguridad, me gustaría conocer ejemplos concretos para poder conversar sobre ellos con respeto y argumentos.Esto no significa que todos los problemas estén resueltos. Pero sí significa que debemos valorar los avances que hemos logrado como sociedad gracias a los procesos de diálogo y a los acuerdos de paz.

Por esa razón, considero que Colombia debe seguir apostándole a la paz, a la reconciliación y a la búsqueda de soluciones políticas a los conflictos. No comparto los discursos que plantean que todo se resuelve con más guerra, más odio o más violencia contra quienes piensan diferente. Desde mi experiencia de vida, y recordando lo que sufrió nuestro pueblo, creo que la mejor manera de preservar la tranquilidad que hoy sentimos es continuar fortaleciendo las políticas de diálogo y construcción de paz. Por eso, entre otras razones, he decidido apoyar a Iván Cepeda Castro. La memoria no debe servir para alimentar el odio, sino para evitar que volvamos a repetir los errores que tanto dolor le causaron a nuestra gente.

Lenin Cardona es Ingeniero de Sistemas, ha sido servidor público del gobierno nacional de Colombia por más de 20 años, actualmente es un empresario y columnista de opinión colombiano y autor de la columna “Uramita: Crónicas de Cambio”, una serie de artículos dedicados a rescatar la memoria histórica, las tradiciones y los personajes que han marcado la identidad de este municipio antioqueño. En el ámbito político, se ha caracterizado por su defensa de la democracia, las libertades ciudadanas, el desarrollo regional y la participación activa de las comunidades en la construcción de políticas públicas.

Yimy Aguablanca: el movimiento MAIS respalda a Cepeda-Quilcué rumbo a las elecciones de Colombia

Por: Yimy Aguablanca, Líder U’wa (foto arriba: lado izquierda) | Copresidente Nacional de MAIS | Defensor de la Candidatura Presidencial de Iván Cepeda Castro (2026-2030)

Desde los territorios de Colombia y con la fuerza de nuestras bases, el movimiento MAIS se une oficialmente a la Alianza por la Vida de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Respaldamos a Iván Cepeda y Aída Quilcué con el objetivo de transformar a Colombia desde la justicia social y la paz

Este respaldo es la continuación de una trayectoria de décadas. MAIS, el Movimiento Alternativo Indígena y Social, es un partido político colombiano por el cual Aída Quilcué fue electa al Senado en 2022 mediante la circunscripción especial indígena, convirtiéndose junto con Martha Peralta en una de las primeras mujeres indígenas en llegar al Congreso colombiano. Quilcué, lideresa del pueblo Nasa del Cauca y exconsejera del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), ha encabezado históricamente las mingas indígenas en defensa del territorio y la «Madre Tierra» —la misma cosmovisión que hoy comparte con la Nación U’wa. Como defensora de derechos humanos, participó incluso en los diálogos de paz, donde impulsó la inclusión del capítulo étnico del acuerdo de paz.

 

El Resguardo
El Resguardo U’wa protege uno de los territorios más biodiversos de Colombia, desde los páramos andinos hasta los bosques de niebla en la frontera con Venezuela. Foto por Jacob Lyng

La Nación Indígena U’wa de Colombia, un referente mundial en la defensa de la Madre Tierra, enfrenta un momento de quiebre histórico. Ante el escenario electoral de 2026, la posible llegada a la presidencia del candidato ultraconservador Abelardo de la Espriella representa una amenaza directa. Esta amenaza afecta tres dimensiones críticas de nuestro pueblo: la supervivencia física y cultural, la integridad de nuestro territorio ancestral, y el cumplimiento de la histórica sentencia dictada a nuestro favor por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en 2024.

Alertamos a la comunidad internacional sobre cuatro riesgos críticos que comprometen nuestro futuro:
1. Desacato Internacional y Congelamiento de Reparaciones Históricas El candidato ha manifestado públicamente su intención de retirar a Colombia de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuestionando la legitimidad del Sistema Interamericano. Esto implicaría un desacato directo a las órdenes de reparación obligatorias dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Bajo su mandato, se anticiparía el congelamiento del presupuesto para el fondo de desarrollo colectivo, la negativa a realizar los actos públicos de perdón y el estancamiento definitivo de la titulación y saneamiento de nuestras tierras.

 

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Niños u’wa en una escuela en Cubará. Foto por Jacob Lyng

2. Expansión de la Frontera Extractiva y el Retorno del Bloque Magallanes La plataforma económica de De la Espriella prioriza la explotación intensiva de hidrocarburos y minería. Esta visión choca frontalmente con la cosmovisión U’wa, para quienes el petróleo es Ruiria —la sangre de la Madre Tierra. Su gobierno aumentaría la presión de corporaciones multinacionales en los departamentos de Boyacá, Santander, Casanare, Arauca y Norte de Santander. Esto facilitaría el retorno de proyectos profundamente destructivos y previamente frenados por la resistencia comunitaria, como el Bloque Exploratorio Magallanes.

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Niño U’wa con la barriga severamente hinchada por contaminación petrolera en sus ríos sagrados. Foto por Jacob Lyng, periodista australiano.

3. Doctrina de “Mano de Hierro” y Criminalización de la Resistencia Social Respondiendo a la legítima defensa de los territorios indígenas, el candidato ha advertido la implementación de políticas represivas de “mano de hierro”. Ha declarado explícitamente que bajo su administración las comunidades indígenas “se organizan y se vuelven ciudadanos de verdad o van a saber lo duro que muerde el tigre”. Esta retórica represiva e institucional eleva de forma alarmante el riesgo de criminalización, uso desproporcionado de la fuerza e intervención militar contra las movilizaciones y protestas pacíficas del pueblo U’wa.

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Foto por Jacob Lyng: anciano U’wa afectado por Tuberculosis

4. Regresión Legal de los Derechos de Propiedad Colectiva De la Espriella promueve una narrativa estigmatizante que afirma que las comunidades indígenas “son dueñas del 33 % de la tierra en Colombia y siguen exigiendo más”. Bajo esta lógica extractivista, su administración buscaría un blindaje jurídico absoluto para los títulos minero-energéticos privados. Esto subordinaría los derechos territoriales ancestrales e inalienables a los intereses comerciales de las industrias extractivas, bloqueando cualquier pretensión legal de ampliación de los resguardos.

Nuestra Respuesta: Una Apuesta por la Vida y el Futuro Ancestral Frente a un modelo que prioriza el extractivismo y la vulneración de los derechos humanos, la Nación U’wa y los movimientos sociales de Colombia nos comprometemos con la defensa irrenunciable de la vida, la soberanía ambiental y la paz territorial. Respaldamos la propuesta alternativa que lidera Iván Cepeda Castro hacia la Presidencia de la República (2026-2030), como la única vía viable para garantizar la implementación real de los tratados internacionales de derechos humanos y la protección del equilibrio ecológico de nuestra Madre Tierra, el Planeta Azul

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Yimy Aguablanca con Berito Kuwaru’wa, líder espiritual del pueblo U’wa y ganador del Premio Goldman de Medio Ambiente en 1998, quien encabezó la lucha pacífica de su comunidad contra la extracción petrolera en sus territorios sagrados de la cordillera colombiana.