Tren

Observatorio: Han sobrevalorado al tabasqueño. Fracaso de Marín Mollinedo en las vías férreas del Corredor Interoceánico del Itsmo de Tehuantepec

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Por Pedro Canché

Mucho se ha sobrevalorado el trabajo de Rafael Marín Mollinedo al frente del proyecto del Corredor Interoceánico del Itsmo de Tehuantepec desde su designación como director se le encomendó la misión de llevar a cabo el proyecto en tiempo y, no solo eso, lograr uno de sus principales objetivos: crecimiento y rescate social.

El objetivo de este proyecto ambicioso del sexenio de Andrés Manuel López Obrador era que a partir de 2020, haya condiciones para competir con otros corredores interoceánicos en precios y servicios.

Han pasado dos años de la fecha acordada y la obra avanza a paso hormiga sin que se vean los resultados planteados al «gran» Marín Mollinedo.

Al contrario, los avances de la obra dejan mucho que desear y hoy por hoy, evidencian la incapacidad del empresario para sobrellevar la construcción del mismo toda vez que en tan solo un viaje de prueba todo se vino para abajo.

El sábado pasado se descarriló un tren de carga en el tramo Palomares- Nuevo Progreso, en la zona norte del Istmo de Tehuantepec, aunque el accidente no provocó la muerte de ninguna persona, si causó la destrucción de los nuevos durmientes de cemento cuyas pérdidas sobrepasan los 810 millones de pesos, según la Auditoria Superior de la Federación.

La zona ferroviaria afectada pertenece al tramo 2 que va de Mogoñe – Estación Ubero dentro del territorio oaxaqueño , que abarca 49 kilómetros y que actualmente lleva un avance de rehabilitación menor.

De acuerdo a los informes oficiales el tramo 2 del tren transoceánico y que forma parte del proyecto federal Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) está en manos de las constructoras La Península Compañía Constructora S.A de C.V. asociada con Caltia Concesiones S.A de C.V y Ferropartes Industriales del Norte S.A de C.V , que tienen como empresa matriz el Grupo Hermes.

El CIIT es considerado una plataforma ferroviaria y portuaria entre el puerto de Salina Cruz y el puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, que buscará competir con el Canal de Panamá. Para su mejor funcionalidad se rehabilita las vías férreas, que fueron divididos en cinco tramos y que el FIT concesionó a varias empresas.

Tal parece que su función primordial se ha visto opacada por los desperfectos, derivados de la mala calidad y condiciones con la que se ha rehabilitado este tramo.

El primer tramo es de 42 kilómetros, entre Medias Aguas y Ubero (Veracruz-Oaxaca), el tramo 2, tiene 49 kilómetros entre Ubero y Mogoñé (Oaxaca); el tramo 3, tiene 57 kilómetros entre Mogoñé y La Mata (Oaxaca); el tramo 4, tiene 33 kilómetros, entre La Mata y Colonia Jordán (Oaxaca) y el tramo 5, tiene 32 kilómetros, entre Colonia Jordán y Salina Cruz (Oaxaca).

Rafael Marín Mollinedo deja mucho que desear al frente de este proyecto luego de que en repetidas ocasiones tanto el presidente de México como diferentes figuras públicas han reconocido su trabajo, al grado de querer postularlo para la gubernatura de Quintana Roo.

La muestra de que es un hombre sobrevalorado es que AMLO le cortó las alas de contender por la candidatura de su partido con el argumento de que «prefería termine con el gran trabajo que está realizando al frente del Corredor Interoceánico». Pero en este momento, probablemente, el mandatario federal este dudando de sus afirmaciones luego de las afectaciones que se registraron en los nuevos durmientes del tren.

Sin importar los fracasos en su encomienda Rafael Marín continúa con su agenda de trabajo en pro de su partido, los proyectos de la Cuarta Transformación y en vísperas de una contienda electoral en el estado.

Es así que esté miércoles se reunió con la abanderada de MORENA a la gubernatura de Quintana Roo, Mara Lezama Espinoza, quién sigue apostándole en buscar la unidad con su proyecto político.

A través de redes sociales, la presidente municipal de Benito Juárez compartió una foto acompañado del empresario Marín Mollinedo con mensaje: «Siempre un gusto trabajar juntos y unidos. Un abrazo querido Rafa».

El encuentro se dio en el marco del Tercer Encuentro del Sur Sureste pero es claro que no solo se trataron temas relacionados al desarrollo económico de la región sino también tuvo tintes políticos para cerrar filas y fortalecer el proyecto de Mara Lezama a la gubernatura de Quintana Roo.

Dulce le pone amargo al tren de AMLO

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“Déjà vu” es una expresión en francés que significa “ya visto antes”, el reconocimiento de una experiencia que sentimos como si la hubiéramos vivido previamente. Eso me sucedió el lunes pasado ante el anuncio de los siete proyectos prioritarios del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. El tercero de ellos es el “Tren Maya”, que habrá de construirse para unir a Cancún, Quintana Roo con Palenque, Chiapas, en total 830 kilómetros de vía férrea. De acuerdo con la presentación, la vocación de este tren será esencialmente el transporte de pasajeros, turistas en su inmensa mayoría, lo que permitiría desarrollar la zona maya, “principalmente Calakmul”.

El “Déjà vu” tiene que ver con el fallido proyecto del Tren Transpeninsular (TTP), uno de los 10 proyectos de infraestructura que Enrique Peña Nieto anunció al inicio de su gobierno en 2012. Primero fue concebido como “tren bala”, de alta velocidad, destinado a transportar turistas entre Mérida y Punta Venado, con escala en Chichén Itzá. Después, los estudios arrojaron datos que obligaron a su redimensionamiento. Sería un “tren rápido”, de uso mixto, es decir, para pasajeros de día y carga en la noche. La característica de este tipo de transporte es el confinamiento, lo que le permite alcanzar altas velocidades en condiciones seguras. Además del daño que representa “partir la selva en dos territorios”, los trenes de alta velocidad resultan excesivamente caros para la población de bajos ingresos y no permiten tramos cortos ni paradas frecuentes en su trayecto. Por eso era falso ofrecer el retorno del añorado transporte a los tradicionales pasajeros de las distintas poblaciones entre Mérida y Valladolid; el tren rápido sólo tendría tres paradas a lo largo de todo el trayecto: Valladolid, Chichén y la terminal, Mérida.

El anuncio de 2012 dio inicio a la disputa entre empresarios turísticos sobre la ubicación de la terminal en la costa quintanarroense: si era la Riviera Maya o Cancún. Abonaba a favor de Punta Venado la posibilidad de transformarlo en un nuevo puerto receptor de cruceros turísticos, ante la saturación de la isla de Cozumel. Además, los defensores de este lugar paradisíaco de la Riviera se guardaban un as bajo la manga. Una empresa estadounidense dedicada a la exportación de piedra caliza y grava a los Estados Unidos podría emplear las vías férreas por la noche para transportar su carga, lo que incrementaba la rentabilidad. Yucatán y los yucatecos parecíamos “invitados de piedra” en ese proyecto. Económicamente cuestionado, también despertó la oposición de los ecologistas y de los defensores de los derechos de la población maya. Quiero pensar que fueron los sólidos argumentos en contra los que detuvieron el proyecto, no la baja de precio del petróleo de exportación y el consiguiente ajuste en el presupuesto de egresos de la federación. Claro: se erogaron casi mil 300 millones de pesos en estudios de prefactibilidad. Con su cancelación, no todo se perdió para Yucatán. Gracias a los recursos gubernamentales redireccionados, se realizó en los últimos cinco años la rehabilitación de la ruta Valladolid-Coatzacoalcos. Así, el transporte ferroviario de carga puede recuperar su primordial lugar en el desarrollo de Yucatán.

En 2018, de nuevo viene el anuncio de un tren para la tierra maya. Sólo que ahora no tocará Yucatán, sino Quintana Roo, Campeche, Tabasco y Chiapas. Las preguntas de hace un lustro siguen siendo válidas. ¿Existe realmente una demanda turística que permita sostener la operación de un transporte de este tipo? ¿Se ha considerado lo que significa “confinar” las vías férreas a lo largo de 830 kilómetros, atravesando buena parte del último manchón de selva virgen, incluyendo la reserva de Calakmul? ¿Qué dirá al respecto la recién nombrada secretaria de Medio Ambiente del próximo gabinete? ¿Y las comunidades originarias estarán de acuerdo con ceder el derecho de vía para el tránsito del ferrocarril?

No estaría de más analizar la razón del fracaso del tren turístico Mérida-Palenque antes de introducirse en aguas profundas. El cálculo inicial de la inversión requerida para esta nueva obra es de 64,900 millones de pesos. Sin embargo, falta estimar el costo de operación, que en la inmensa mayoría de los trenes de pasajeros depende del subsidio gubernamental. Las cuatro etapas del Tren Maya tienen distintas estimaciones de costo. La más elevada se aplicará en el primer tramo de la ruta, de Cancún a Tulum: 129.1 kilómetros, con un costo de infraestructura de 28,100 millones de pesos más 4,400 millones de pesos de material rodante. Tal vez es la porción más atractiva y con mayor factibilidad financiera, si se concibe como un tren de cercanías que brinde servicios a la congestionada vía de la Riviera Maya. Es cierto que la región sur-sureste requiere grandes proyectos detonadores del desarrollo. Es también la más cercana al corazón del próximo presidente de la república. Pero eso no debe evitar el juicio sereno sobre sus propuestas. Hubo una vez, hace casi 50 años, cuando un gobierno lleno de buenas intenciones inició el programa nacional de desmontes talando la selva peninsular para meter ganado. Fue esa misma administración federal la que dio impulso definitivo al proyecto de creación de Cancún, en una lengüeta de arena cercana a Puerto Juárez. La gran diferencia estuvo en que los desmontes fueron una ocurrencia y la nueva urbe turística surgió de un proyecto cuidadosamente elaborado. México no está para improvisaciones ni arranques, así sean motivados por causas generosas y buenos propósitos. La serenidad y la audacia hacen buena combinación. Hay mucho de lo segundo en los siete proyectos. Ojalá también haga presencia la todavía ausente serenidad.— Mérida, Yucatán.

Propone AMLO tren Cancún-Palenque

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AGENCIA SIM

Cancún.- Contenido dentro del Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024, presentado por el virtual candidato a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, se incluye nuevamente el Tren Turístico Transpeninsular, pero ahora con la variante de, en lugar de dirigirse hacia Campeche, ir hacia el sur hasta Bacalar y de ahí a Palenque.

Desde su primera campaña presidencia, el hoy abanderado de Morena ha manejado la idea de un Tren Transpeninsular para dinamitar el turismo de Quintana Roo hacia estados vecinos. La idea, de una vía férrea hacia Yucatán y, en segunda etapa, hasta Campeche, fue retomada y presentada por el actual gobierno federal, aunque se topó con oposición de la iniciativa privada que lo quería desde Cancún y no Tulum, lo que hizo que fuera congelado, y luego cancelado con el “tijeretazo” presupuestal debido a la caída del precio del petróleo.

En un evento el 20 de noviembre, López Obrador presentó su Proyecto de Nación 2018-2024, que en más de 400 páginas y en 10 ejes presenta diversas iniciativas que serían impulsadas por Morena, de llegar a la presidencia. En su apartado de infraestructura, el segundo proyecto listado es una vía férrea que conecte Cancún con Palenque.

En total son 830 kilómetros de vías férreas que serían recorridas con un tren de mediana velocidad, de 130 kilómetros por hora, con escalas en Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Felipe Carrillo Puerto, Bacalar y Calakmul.

El costo del proyecto sería de 35 mil millones de pesos en una primera etapa, proveniente de fondos mixtos. La edificación de esta etapa tomaría tres años.