El cinismo de Mario Villanueva: Se declaró culpable de lavado en EUA y aún purga por ello condena en México y ahora le dice a AMLO que es inocente

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Mario Villanueva, se presume ¿Inocente?
Por Abraham Gorostieta /
Pedro Canché Noticias

A Mario Villanueva lo persiguió un gobierno priista, el de Ernesto Zedillo, cuando fue capturado el 24 de mayo de 2001 en Cancún. Durante un gobierno panista, el de Felipe Calderón es extraditado a Estados Unidos el 8 de mayo del 2010, pues el juez Víctor Marrero, de la Corte del Segundo Distrito Sur de Nueva York, inicia un proceso judicial en su contra para cumplir una condena de 131 meses en la prisión de Lexington Kentucky tras ser sentenciado por el delito de lavado de dinero. El exgobernador Villanueva se declaró culpable ante la Corte Americana el 2 de agosto de 2012: “De 1993 al año 2001 participé en una conspiración para organizar transacciones financieras, sabiendo que se trataba del producto de una actividad ilícita, para ocultar el carácter y el origen de ese producto”, confesó.
En enero de 2017 Mario Villanueva regresa a México para terminar de cumplir una sentencia condenatoria de 22 años de cárcel emitida en segunda instancia dentro del proceso penal 101/2003 del Juzgado Tercero de Distrito de Proceso Penales Federales en el Estado de México por la comisión de los delitos contra la salud y lavado de dinero, en la modalidad de colaborar al fomento para posibilitar la ejecución de ilícitos de esta índole, siendo calificado por cometerlo un servidor público encargado de prevenirlos y denunciarlos.
El 29 de enero de 2018, Mario Villanueva da una entrevista al periodista Ciro Gómez Leyva en la que apela a pasar el resto de su condena en prisión domiciliaria. Cinco meses después, el 6 de junio de 2018 es trasladado al Centro de Readaptación Social de Chetumal. Ahí ha permanecido, hospitalizado en clínica del Cereso de Chetumal.
El día de ayer hizo pública una carta que le envío a Andrés Manuel López Obrador, pidiendo una especie de amnistía al presidente electo.
Para ello, quiso argumentar la sentencia que recibió el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte que se declaró culpable de los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa, razón por la que un juez de control de la Ciudad de México lo condenó a pasar nueve años en prisión en el Reclusorio Norte y al pago de 58 mil 890.60 pesos de multa.
Hizo mención al también exgobernador de Chihuahua César Duarte que sigue prófugo de la justicia a pesar de que cuenta con 15 órdenes de captura, una federal y 14 del fuero común.
Mario Villanueva escribió: “Al exgobernador de Veracruz, JAVIER DUARTE, se le dio una condena demasiado benigna, de 9 años de prisión, la cual se reducirá a 4 y medio, por el beneficio que da la ley, y en tres años estará en su casa”.
Y con cinismo pide lo mismo para él, el mismo trato. Y sabiendo que Juárez es el prócer de cabecera de López Obrador, hace uso del recurso retórico al citar la famosa frase del oaxaqueño: “A los amigos, justicia y gracia. A los enemigos, la Ley a secas”, frase que algunos historiadores indican que Juárez pudo haberse inspirado en los escritos de Immanuel Kant, en particular en su ensayo “Sobre la paz perpetua” del filósofo prusiano.

El Zar Antidrogas y el gobernador

En la carta dirigida a Andrés Manuel, Mario Villanueva escribe: “En México me tiraron a matar, me libraron 4 órdenes de aprehensión con 13 delitos. No hallaron nada contra mí en el gobierno del Estado ni en lo personal, no pudieron acusarme de corrupción, y por ello decidieron hacerme acusaciones con 25 testigos protegidos de la PGR, condenándome finalmente por dos delitos: Contra la salud en la modalidad de fomento (por supuesta protección a los narcotraficantes); y, Lavado de dinero (que supuestamente me dieron los narcos por la supuesta protección)”.
Mario Villanueva olvida u omite la confesión que hizo en Estados Unidos donde acepta que lavó dinero para el narcotráfico. Las acusaciones en su contra provenen del gobierno federal, de la Secretaría de la Defensa, de prominentes empresarios que habían sido extorsionados, y del gobierno de Estados Unidos. Pero la vida de Mario Villanueva está llena de encuentros y desencuentros con el destino que hasta parecen ironías.
Mariano Herrán Salvati fue el hombre que lo metió a la cárcel y que años después se hizo su abogado. Algo muy extraño: su abogado fue el mismo que lo defendió de los delitos por los que lo incriminó y que lo condenaron a pasar el resto de su vida en una prisión, incurriendo así en una contradicción y una aberración jurídica.
Herrán Salvatti interrogó varias veces en el Palacio de Gobierno de Chetumal a Mario Villanueva y fue el propio Mariano Herrán Salvatti el encargado de fincarle los delitos por lo que Villanueva fue puesto en prisión.
Y es que la trayectoria de Herrán Salvatti y la de Villanueva se juntan una y otra vez. En julio de 1997, casi al mismo tiempo que la DEA, Herrán Salvatti identificó el cadáver de Amado Carrillo, después de que falleciera en la clínica Santa Mónica, integró también la investigación que incriminó a Villanueva Madrid, entonces gobernador de Quintana Roo, a quien se le vinculó con la célula del cártel de Juárez que operaba en Cancún bajo el mando de Alcides Ramón Magaña.
Fue Mariano Herrán Salvatti, quien encabezó la investigación y consignación del llamado Maxiproceso contra más de 100 integrantes del Cártel de Juárez, entre ellos el exgobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva. Todas fueron medallas que el “Zar antidrogas” se colgó en el pecho. Pero al finalizar el sexenio de Ernesto Zedillo, Herrán Salvatti dejó la PGR.
Regresó a su tierra natal Chiapas, ahí fue nombrado procurador de Justicia y más tarde secretario de Economía. Contaba con todo el apoyo del gobernador Salazar Mendiguchia. Pero la fortuna le dejó de sonreír y el 26 de enero de 2009 fue arrestado por la Policía Ministerial chiapaneca.
Los cargos constan en la averiguación PGR/SIEDO/UEIDCS/0241/2008: Peculado, ejercicio ilegal del servicio público, abuso de confianza y asociación delictuosa en agravio del patrimonio del estado de Chiapas. También enriquecimiento ilícito: 50 autos de lujo y varias cuadras de caballos pura sangre, que el exfuncionario federal nunca pudo acreditar.
Herrán Salvatti libró los cargos pero perdió su fortuna. No importaba, el exfiscal antidrogas había hecho amistad con Mario Villanueva una de tantas veces que lo entrevistó y supo por voz propia del exgobernador de las bondades y manejos que había en Quintana Roo. Fue así que Herrán Salvatti comenzó a emigrar a este estado y en poco tiempo se convirtió en el flamante asesor del entonces alcalde electo Greg Sánchez. Con el apoyo de Herrán Salvatti, Ponciano Sánchez, familiar del alcalde Greg, se había instalado en el área chiapaneca de Chamic. Y en correspondencia, Herrán Salvatti aumentó su presencia en Cancún.
Herrán Salvatti junto con Greg Sánchez hicieron buena fortuna. Falleció en la Ciudad de México el 7 de julio 2017. Una de sus últimas apariciones públicas fue como defensor del exmandatario quintanarroense cuando Mario Villanueva llegó de Estados Unidos a México.

La conexión cubana y la confesión de culpa

Mario Villanueva le escribe a López obrador y dice que es inocente de todos los cargos que se le imputan. “Mis supuestos cómplices a los que se les libró orden de aprehensión y se les llevó a la cárcel, han sido absueltos, por ser inocentes y, quienes los acusaron, son los mismos testigos protegidos que me hicieron imputaciones. Desde hace cinco años una Comisión plural de Diputados del Congreso del Estado de Quintana Roo, lleva a cabo una investigación sobre los hechos ilícitos que me atribuyeron, y las pruebas recabadas demuestran que los hechos son falsos, que soy inocente”, dice Villanueva Madrid.
Fueron dos años los que Mario Villanueva estuvo prófugo de la justicia mexicana. Los reportes de inteligencia indican que se refugió en Cuba, en Panamá, en Costa Rica y Argentina. Se sintió seguro y regresó a Quintana Roo donde fue aprehendido en la ciudad de Cancún.
El periodista Carlos Ramírez publicó en su columna Indicador Político: “Villanueva era considerado en Cuba como el contacto mexicano de las altas esferas cubanas. La Isla de Cuba se localiza en el camino para la distribución de la droga procedente de Colombia y ahora de Venezuela. En 1999, Villanueva mantenía relaciones estrechas con el entonces canciller de Cuba, Roberto Robaina, al grado de que la remodelación de la cancillería había sido realizada con dinero aportado por Villanueva. Los datos políticos señalan que la relación Robaina-Villanueva había sido aprobada por Fidel y Raúl Castro”.
Cuando Herrán Salvatti inicia el Maxiproceso contra Villanueva, por presión de los Estados Unidos y la aprobación del presidente Zedillo, Cuba decidió rápidamente romper la vinculación oficial con el gobernador quintanarroense y el canciller Robaina fue abruptamente cesado bajo la acusación de haber traicionado a la Revolución, presentarse como el “heredero” de Fidel Castro y “pactar” una transición política cubana hacia el capitalismo. El gobierno castrista comprobó que Mario Villanueva organizaba el tráfico de cubanos a México en los 90 en sociedad con Roberto Robaina, quien era canciller de Cuba. Tres años después, Robaina fue echado de todas las instancias del partido Comunista Cubano y colocado en el puesto menor de gobierno.
Villanueva fue extraditado a Estados Unidos que lo acusaba de 14 delitos. Villanueva pactó con las autoridades de ese país a cambio de que le quitaran 13 delitos de lo que lo acusaban. Al final, Villanueva confesó que cometió el delito de lavado de dinero, por lo que cumplió la condena de 131 meses en una prisión del vecino país. El periodista Jorge Fernández Menéndez dice sobre este hecho: “Casualmente, casi el mismo día en que Villanueva se declaraba culpable del delito de lavado de dinero, se divulgaba que en la acusación contra diversos militares que están actualmente en prisión, uno de los capítulos fundamentales sería la confesión de un testigo protegido (que sería Edgar Valdez Villareal, La Barbie) de que en 2007 los inculpados habrían permitido que bajaran 13 aviones en el aeropuerto de Cancún, con una carga de tres toneladas y media de cocaína cada uno de ellos. Casualidades”.

En EE.UU. se declara culpable, ¿en México inocente?

Mario Villanueva le escribe a López Obrador: “Por otra parte, me han indicado que debo permanecer callado para que me resuelvan positivamente, pero aun así, me siguen castigando con resoluciones contra la ley. ¿Por qué tengo que callarme cuando lo único que pido es que se aplique la ley, que en apego a Derecho se acabe la injusticia . . . y, ya no más el silencio de los inocentes . . . Ni favor ni gracia, únicamente la Ley, y me voy a mi casa, se me otorga la libertad, y se reconoce mi inocencia. Ya es tiempo de que las autoridades reconozcan los errores cometidos”.
Nuevamente el exmandatario no dice del todo la verdad. El especialista en temas de seguridad que más sabe de cómo, por qué, cuando, quiénes, dónde se ha movido el narcotráfico en México es Eduardo Guerrero Gutiérrez, consultor en políticas públicas, especialmente seguridad, transparencia y profesionalización del servicio público. Ha dedicado su vida a ello. En junio de 2012 publicó un ensayo en la revista Nexos en donde dice textualmente sobre las relaciones entre el gobierno y el narcotráfico: “Tradicionalmente, los grandes cárteles mexicanos se habían mantenido al margen de las contiendas políticas. En algunos casos existía una relación de complicidad entre autoridades electas y narcotraficantes (por ejemplo, en 1999 Mario Villanueva, entonces gobernador de Quintana Roo, fue acusado de dar facilidades para el tráfico de cocaína proveniente de Colombia)”.
Durante su proceso en Estados Unidos, la corte del distrito de Manhattan, N.Y., le otorgó el acceso al expediente para que analizara y tradujera los cientos de libros de pruebas así como grabaciones de voz que se le hicieron cuando fue gobernador del Estado de Quintana Roo.
La demanda firmada por el abogado James B. Comey, en representación del gobierno de americano, estableció que Mario Villanueva Madrid y su hijo Luis Ernesto Villanueva Tenorio y la Sra. Consuelo Márquez participaron en lavado de dinero en instituciones financieras de los Estados Unidos, y realizaron movimientos ilegales por cerca 30 millones de dólares los cuales insertaron en el sistema financiero de ese país de manera fraudulenta.
De acuerdo con la revista Contralínea, Mario Villanueva, utilizó el sistema financiero mexicano, para lavar al menos 100 millones de dólares, mismos que utilizó en complicidad con el ex alcalde de Cancún, Rafael Lara y el ex Secretario de Finanzas, Chejin Pulido. Este último, Testigo protegido de la DEA.
Para evitar que esos fondos fueran rastreados y se localizara su origen ilícito, tuvieron la asistencia de Consuelo Márquez que, en su calidad de representante registrada de Serfin Securities y Lehman Brothers, coordinó el establecimiento de esas cuentas off shore.
Algunas cuentas estaban a nombre de Carlos Patiño, Brígida Patiño y Felipe Patiño, que Consuelo Márquez abrió utilizando información falsa de los beneficiarios. Abrió otra cuenta en Banamex, Inc, en Nueva York, a nombre de Lehman Brothers Private Clients Services, sin conocimiento de Lehman Brothers. Otra más, abierta en esa firma, a nombre de Bank One Investment Management and Trust Group, que utilizó Consuelo Márquez para depositar los recursos procedentes del narcotráfico como una cuenta temporal antes de transferir sus fondos a otras cuentas.
El caso de Villanueva llamó la atención del llamado fiscal de Wall Street, debido a que se detectó lavado de dinero a través de la ahora desaparecida firma financiera Lehman Brothers, según la acusación de Preet Bharara.
Las transferencias de dinero fueron administradas por Consuelo Márquez, una representante de inversiones de Lehman que se declaró culpable de cargos de lavado de dinero en 2005. Villanueva abrió una cuenta de una familia falsa en Banamex, desde la cual transfirió 7 millones de dólares a Lehman, según la acusación.
En total, las autoridades estadounidenses confiscaron 19 millones de dólares producto de las actividades ilícitas de Villanueva.

En busca del perdón de AMLO

“Gracias señor Presidente electo Andrés Manuel López Obrador por tomar en cuenta mi reclamo. Usted abandera la ley y la justicia, y por ello deposito en Usted mi confianza . . . y mi esperanza”, así termina la carta de Villanueva al tabasqueño.
Mario Villanueva, quizá en un arranque de desesperación se acerca a López Obrador sintiendo que puede apelar a la memoria de este y de su mentor, el escritor, pensador y gobernador de Tabasco, don Enrique González Pedrero, quien encarga a López Obrador la jefatura estatal del PRI en ese estado. González Pedrero, también designó como jefe de la policía a Wilfrido Robledo Madrid, primo de Mario Villanueva Madrid.
Wilfrido Robledo Madrid, ya como secretario de Seguridad Pública de Tabasco lleva a trabajar con él a Alcides Magaña, conocido como “El Metro” por su baja estatura. Alcides Magaña se convierte en uno de los narcotraficantes más temidos del sureste y célula del Cártel de Juárez que operaba en Cancún en contubernio con Mario Villanueva Madrid, según la investigación de Herrán Salvatti en el llamado Maxiproceso contra más de 100 integrantes del Cártel de Juárez.
Negar la versión de Salvatti sería negar la acusación/defensa de su fiscal/abogado.
Wilfrido Robledo Madrid, fue el encargado de dirigir el ingreso de la Policía Federal Preventiva a la UNAM en febrero de 2000 para poner fin a la huelga estudiantil, que se inició en abril de 1999. Cercano a Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública federal durante el gobierno de Vicente Fox fue inhabilitado por cinco años al comprobársele la adquisición irregular de un avión Sabreliner, el cual tuvo un costo de 920 mil dólares. En 2005 fue contratado por el gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto como director de la Agencia de Seguridad Estatal del Estado de México (ASE) y encabezó el operativo policíaco en San Salvador Atenco. Renunció luego de los abusos que cometieron los policías a su mando durante el operativo en San Salvador Atenco, donde además de tortura se acreditó que varias mujeres habían sido violadas.
Hoy en día, el primo de Mario Villanueva, maneja los asuntos de seguridad de Telmex, cuyo presidente Carlos Slim es uno de los empresarios que más ha ayudado a López Obrador.
Mario Villanueva busca el perdón del Poder Judicial, claro siempre y cuando se negociara en su favor una “amnistía” política por voluntad o complicidad del Poder Ejecutivo.
Quizá lo que más añora Mario Villanueva es tomarse un par de caballitos de tequila en el restaurante “Cenote Azul” de Bacalar donde solía pasar momentos de placer como cuando disfrutaba ejerciendo el poder con puños de acero y guantes de seda.

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